Empordà o la fuerza de los elementos

En pocas zonas se sienten tan claramente los elementos naturales, el Empordà es una comarca en el noreste de la península ibérica que reúne de manera natural 4 elementos que la distinguen del resto.

Los elaboradores de vinos de la zona, conocedores de estas fuerzas de la naturaleza, adaptan su trabajo para conseguir vinos que expresen la identidad del Empordà. Están consiguiendo diferenciarse con algunos de ellos que ya destacan entre los más cotizados del panorama vinícola catalán.

Estos 4 elementos que distinguen los vinos Empordà del resto son:

  • La tierra: Los suelos de la zona ofrecen gran variedad, desde los arenosos del “Baix Empordà” de los que se obtienen vinos profundos y equilibrados hasta los pizarrosos del “Alt Empordà” que transmiten a los vinos notas minerales y balsámicas. Además el respaldo de los Pirineos crea un microclima único en la comarca.
  • El viento: La Tramontana, que sopla con fuerza durante muchos días del año obliga a los viticultores a adaptar su trabajo de modo que se protejan los viñedos de la potencia de este viento del norte capaz de alcanzar más de 100 km/h en muchas ocasiones. Este viento ayuda a evitar enfermedades ya que seca los viñedos y evita que se fijen hongos y parásitos.
  • El sol: El sol mediterráneo, que comparte con otras muchas regiones y que permite obtener frutos maduros y ricos para la elaboración de los vinos.
  • El mar: La cercanía del mediterráneo y las brisas húmedas que trae al amanecer refrescan los viñedos en verano y les permiten crecer con fuerza. La influencia mediterránea se muestra en la calidez y golosidad de muchos vinos.

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Ribeiros do Avia, sumando esfuerzos

Da gusto ver como varias empresas del sector unen sus esfuerzos para mejorar sus oportunidades en el mercado del vino. Uno de los últimos ejemplos se da en Galicia, la asociación Ribeiros do Avia agrupa a varios productores que elaboran vinos dentro de la D.O. Ribeiro y que están situados en el valle del río Avia, afluente por la derecha del Miño que baja desde las montañas orensanas atravesando Leiro y Beade hasta desembocar ya en el término de Ribadavia.

En una cálida mañana de agosto, comienzo por visitar Coto de Gomariz un auténtico Pago (el más antiguo de la península según me explican) recuperado desde hace 30 años por la familia Carreiro. Un imponente circo de viñedos inclinados hacia el río y un caserón con las instalaciones adecuadas para un trabajo de calidad. En sus 28 hectáreas, con una clara filosofia de vinos de calidad, cultivan diversas variedades blancas (Treixadura, Godello, Loureiro, Albariño…) y tintas (Sousón, Brancellao, Caiño longo, Mencía, Caiño da terra, Carabuleira…).

Tienen una interesantísima gama de vinos, destacando en mi opinión: Gomariz X 2010, un blanco elaborado con Albariño plantado en suelos de Xistos (Esquistos) que sorprende por sus aromas frescos de manzana verde y hierbabuena y augura varios años de buena evolución y mejora; en boca es directo, maduro y deja una sensación de mineralidad (fósforo) que lo identifica con su suelo.

Unos pocos kilómetros rio abajo encontramos Casal de Arman , una pequeña bodega que combina su trabajo de elaboración con el turismo, es una preciosa casa rural que dispone de habitaciones, restaurante y vistas al valle ideal para disfrutar de unas pequeñas vacaciones en el interior de Galicia. Sus 20 hectáreas de viñedo en el Valle de Avia les permiten elaborar un vino blanco y otro tinto de muy buen nivel. Casal de Arman 2010 blanco (Piel de naranja, heno, melocotón, suave) y Casal de Arman 2010 tinto (Perfumado, fresa, fresco, ligero).

Al impulso de estas dos bodegas, se unen otras de la zona (Viña Mein, San Clodio…) que tienen la misma filosofía de elaboración de vinos de calidad, consiguiendo una marca diferencial que está empezando a cosechar frutos en mercados internacionales. Los Ribeiros do Avia comienzan a ser identificados como vinos concentrados, minerales, frescos y elegantes.

 

Ribeira Sacra, viticultura heróica

España está llena de interesantes paisajes, de retorcidas viñas, de carreteras viradas, de rios serpenteantes, de puestas de sol increíbles y de excelentes vinos, pero lo más impresionante es encontrar todos estos ingredientes en un mismo enclave: La Ribeira Sacra. Situada en el interior de Galicia, es una zona donde comienzan a notarse influencias continentales y con una compenetración perfecta con los ríos Miño y Sil. Además las pequeñas aldeas y sus singulares y escasos habitantes están abiertos a la visita curiosa y a la gente ávida de experiencias agradables.

Muchos de los viñedos que se encuentran en esta zona se sitúan a la orilla del río, en una inclinación increíble (hasta el 75%) y formando pequeños escalones de pizarra negra donde se retuercen  las Mencías y los Godellos que están dando renombre internacional a los vinos de la Ribeira Sacra. Esta situación de las viñas obliga al viticultor a trabajar en unas condiciones de heroicidad, la postura para podar, vendimiar o tratar las viñas es imposible para casi cualquier persona, excepto para los viticultores locales, que han vivido esta forma de trabajar de sus anteriores generaciones.

Mi primera toma de contacto con esta zona fue hace tres años, de la mano de Manuel Gago, que me llevó a ver algunas de las bodegas más interesantes de la zona de Lugo. En esta ocasión me centré en la parte de Orense, y pedí consejo a la Ruta del Vino para completar mi viaje vacacional por Galicia el domingo por la mañana.

Al llegar a Doade, siguiendo la estupenda señalización turística, nos acercamos a un mirador sobre el Sil, elevado entre viñedos que nos permitió contemplar durante largo rato los meandros del rio y la perfecta organización de las viñas de toda la orilla derecha del río, ideal para el cultivo de la vid por su orientación al sol de mediodía y origen de los famosos “vinos de Amandi”. Por la tarde, llegamos a la Casa Grande de Cristosende un enorme caserón, rehabilitado con mucho gusto y estilo en una diminuta aldea desde la que puede verse una excelente puesta de sol (sobre los meandros del Sil)… la atención del personal y la estupenda cena que ofrecen redondearon la estancia.

A la mañana siguiente fuimos a visitar las dos bodegas que nos habían recomendado: Sollío y Adega Vella, pequeñas bodegas familiares que compartieron la mañana con nosotros, mostrándonos sus vinos, sus ilusiones y sus esperanzas en consolidar los vinos de esta zona para que la población joven no tenga que marcharse y pueda trabajar aqui disfrutando de una calidad de vida que se pierde en las ciudades. El nivel de fruta, frescura y diferenciación de los vinos de estas pequeñas bodegas les augura un futuro esperanzador que trataré de seguir de tan cerca como sea posible.

Abadia Retuerta

A principios de Julio, con los viñedos en un momento vegetativo exuberante y frondoso, llegué a Sardón de Duero, por esa carretera que circula junto a muchos de los famosos “pagos” de la Ribera del Duero. Es un camino por el que me cuesta conducir, ya que distraen mi atención las bodegas, las viñas y los pueblos que va desde Soria hasta Valladolid.

Al llegar a “Le Domaine“, donde se acaba de abrir un espectacular hotel dentro de las instalaciones de la histórica abadía, te das cuenta de la dimensión del proyecto, basado en el viñedo y en el vino, pero que va mucho más allá y pretende colocarse como referencia del enoturismo mundial de categoría superior.

El viñedo tranquiliza, transmite normalidad y trabajo de los ingenieros que cuidan hasta el último detalle de las más de 200 Has de viña distribuidas en una parcela de 700 Has que rodea la Abadía, desde el río hasta la ladera de los montes desde donde se divisa como una sola pieza imponente. Joaquin me acompaña por el viñedo y me va explicando variedades, alturas, pequeñas anécdotas… Pero el que realmente me habla es el viñedo, y cuando llegamos al Pago Garduña, casi no me tiene que decir nada: Es de esas parcelas que parecen destinadas a dar un gran vino y se nota al acercarte.

Al llegar a la bodega, de la que tantas veces había oído hablar, me impresionó la sencillez, la operatividad de la nave de depósitos, con los OVI con capacidad de sobre-volar el resto de depósitos y trasladar vino, pasta, hollejos hasta cualquier punto. El sistema de vaciado, lavado y vaciado de barricas “in situ” también impresiona desde un punto de vista técnico y los espacios en vertical de la nave de barricas están pensados para este sistema desde el principio. Está claro que todo el diseño de esta bodega está pensado por alguien que quiere sacarle el mayor partido cualitativo posible a sus viñedos…

El final de la experiencia fue una pequeña cata, junto con Álvaro Pérez, en una acogedora sala de degustación entre las paredes de piedra de Abadía Retuerta. Primero probamos un “Selección especial 2008” (Toffe, pimienta, sabroso, equilibrado) y después un “Pago Garduña Syrah 2004” (Higos, menta, goloso, largo), con la calma necesaria y los comentarios del presente y el futuro de este proyecto que parece muy sólido (claro que esta basado en conseguir la mayor calidad y no se han escatimado medios para ello).

APRICUS entusiasmo en Ribera del Duero

El mundo del vino, tiene algunos actores que merece la pena conocer, recibir su mensaje y probar sus vinos in-situ. Hacía unos meses, en la feria Alimentaria de Valladolid tuve ocasión de probar sus vinos, y me causaron muy buena impresión, pero sobre todo me impactó la ilusión y la alegría con la que Amparo Baniandrés me contaba el cuidado de la viña,  la selección de las uvas, la elección de las barricas… como un enólogo veinteañero que empieza, esta simpática señora fue capaz de transmitirme algo diferente.

Algún tiempo después volví a coincidir con ellos en Fenavin, donde desde su pequeño Stand repartieron la luminosidad, aromas de fruta y profundidad de sus vinos a todo posible importador que supo ver la autenticidad en las caras de estos bodegueros y en las botellas que hasta allí trajeron. En aquella ocasión, intercambiamos unas palabras, y prometimos volver a vernos en Quintanamanvirgo (Burgos) que es donde tienen la pequeña bodega.

A finales de junio, en una cata en el asador La Forja de Zaragoza, catamos con calma Apricus Sensus 2007 y la mayoría de los asistentes comenzó a lanzar frases de aprobación, de admiración e incluso de excitación… un vino espectacular, con aromas de vainilla, chocolate, orejones, pimienta… y una sensación en boca de volumen y carnosidad digna de los grandes vinos de la Ribera del Duero.Leer más »